23 de May de 2024

¿Qué es un aval hipotecario y cuáles son los requisitos para ser uno?

¿Qué es un avalista de hipotecas y cuáles son los requisitos para ser uno?

¿Qué es un avalista de hipotecas y cuáles son los requisitos para ser uno

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El aval hipotecario es una de las maneras de dar seguridad al banco de que serás capaz de pagar tu hipoteca, aun cuando tu condición económica o tus entradas actuales no sean las mejores en este momento. 

¡Pero cuidado! Un aval hipotecario es una espada de doble filo que puede perjudicar al que toma el papel de avalista de la hipoteca. 

Por eso, antes de proceder a tomar este papel en crédito hipotecario, te recomendamos que veas qué es un aval hipotecario, cuál es su función y qué requisitos necesitas para convertirte en uno. 

Y para que lo entiendas mejor, entendamos un concepto básico en todo: el aval bancario. 

¿Qué es un aval bancario?

Un aval bancario es una garantía que una entidad financiera ofrece para respaldar el pago de una deuda en caso de que el deudor no pueda hacerlo. En otras palabras, es un compromiso por parte del banco o de un tercero de que se hará cargo de la deuda en caso de impago por parte del titular del préstamo.

Los avales bancarios son utilizados en diversas situaciones, como en el caso de préstamos hipotecarios, donde el banco puede pedir a un tercero que actúe como avalista para cubrir el riesgo de impago del titular del préstamo.

¿Cuándo es necesario un aval? 

Cuando el prestamista necesita una garantía adicional para asegurarse de que el préstamo será devuelto, y se puede utilizar en cualquier tipo de préstamo. En muchas ocasiones, los prestamistas evalúan el riesgo crediticio del solicitante basándose en su historial financiero y otros factores, como el empleo y los ingresos. 

Sin embargo, en algunos casos, estos factores pueden no ser suficientes para garantizar que el préstamo será devuelto en su totalidad. Es entonces cuando se requiere un aval. En tales casos, el avalista asume el pago del crédito si el representante del préstamo no se hace responsable. 

¿Cuáles son las partes involucradas en un aval? 

En un aval, intervienen tres partes: el avalado, el avalista y el beneficiario.

  1. El avalado es la persona o entidad que recibe el aval bancario. Puede tratarse de una empresa que necesita un aval para garantizar el pago de un préstamo o de un particular que necesita respaldo para la compra de una vivienda.
  2. El avalista, por su parte, es la persona que se compromete a hacer frente a la deuda en caso de impago por parte del avalado. El avalista es una figura fundamental en el aval bancario, ya que es quien asume la responsabilidad de garantizar el pago de la deuda en caso de que el avalado no pueda hacerlo.
  3. Finalmente, el beneficiario es la entidad financiera que emite el aval bancario. El beneficiario es quien se compromete a hacer frente al pago de la deuda en caso de que el avalado no pueda hacerlo. El beneficiario es la figura que respalda el aval y garantiza que se cumplirán las obligaciones establecidas en el contrato.

¿Un aval hipotecario es lo mismo que un aval bancario? 

En un sentido estricto sí, un aval hipotecario cumple exactamente la misma función que un aval bancario. 

En este caso, el avalista se compromete a responder con su patrimonio personal del pago de la deuda hipotecaria en caso de que el deudor no pueda hacerlo. 

La principal diferencia entre el aval bancario y el aval hipotecario es que el aval hipotecario se utiliza únicamente en el ámbito de las hipotecas, mientras que el aval bancario puede utilizarse en otros ámbitos.

Requisitos para ser un aval hipotecario

Ser un aval hipotecario implica asumir una gran responsabilidad, ya que en caso de que el deudor no pueda hacer frente al pago de la hipoteca, tú serás quien tenga que responder con tu patrimonio personal. Por ello, es importante que antes de actuar como avalista, evalúes detalladamente tu situación económica y personal.

Entre los requisitos para ser un aval hipotecario, se encuentran:

  • Tener capacidad económica suficiente para responder por la deuda en caso de que el deudor no pueda hacerlo.
  • Tener un buen historial crediticio y estar al día en el pago de tus deudas.
  • Ser mayor de edad y tener capacidad legal para firmar un contrato.
  • Contar con un patrimonio que pueda ser utilizado como garantía en caso de que sea necesario.
  • Aceptar las obligaciones y responsabilidades que conlleva actuar como aval hipotecario.
¿Requisitos para ser un aval hipotecario
¿Requisitos para ser un aval hipotecario

Es importante destacar que ser un aval hipotecario no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Antes de actuar como avalista, es fundamental que conozcas en detalle las obligaciones y responsabilidades que asumirás, y que te asegures de que cumples con todos los requisitos necesarios.

¿Cómo dejar de ser un aval hipotecario? 

Si ya estás actuando como avalista y quieres dejar de serlo, existen varias opciones como está descrito en el artículo 1.156 del Código Civil. Una de ellas es la cancelación de la hipoteca, lo que implica que se paguen todas las cuotas pendientes y se cancele la deuda. En este caso, una vez que se haya cancelado la hipoteca, se procederá a la cancelación del aval hipotecario.

Otra opción es la sustitución del avalista, lo que implica que otra persona asuma la responsabilidad del aval hipotecario. Para ello, será necesario llegar a un acuerdo con el banco y presentar a la nueva persona que asumirá la responsabilidad.

También es posible solicitar al banco la liberación del aval hipotecario, lo que significa que se elimina la figura del avalista en la hipoteca. En este caso, será necesario presentar una serie de documentos que acrediten que el deudor puede hacer frente al pago de la hipoteca sin la necesidad de un avalista.

¿En qué momento desaparece el aval de una hipoteca? 

La respuesta dependerá del tipo de aval que hayas firmado y de las condiciones específicas de tu contrato.En general, el aval desaparece una vez que se ha pagado por completo la deuda hipotecaria. Es decir, una vez que se han pagado todas las cuotas correspondientes y se ha liquidado la hipoteca, el aval ya no será necesario.

No obstante, si has firmado un aval solidario, es decir, un aval en el que tú y el deudor son responsables solidarios de la deuda, el aval no desaparecerá hasta que se cancele el contrato de forma expresa. 

En este caso, será necesario que el deudor solicite la cancelación del aval ante el banco y presente los documentos necesarios que acrediten que la deuda ha sido pagada en su totalidad.

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